miércoles, 4 de agosto de 2010

Si usted está pasando por angustias, enfermedad, y demás aflicciones humanas...

Estas palabras les servirán de apoyo:

Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
Isaías 43:2

Amados, no os sorprendáis del fuego de preuba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese,
Sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de Su gloria os gocéis con gran alegría.
Salmo 30:5

lunes, 8 de marzo de 2010

Los anti-depresivos vs. La Mente

En esta sociedad farmacológica se desentraña un grave problema. La sociedad nos ha hecho creer que la solución a nuestros problemas (entiéndase angustias, tristezas, trajedias, etc.) se pueden aliviar y tratar con unos cuantos medicamentos que le conocemos como anti-depresivos. La mente humana es poderosa y complicada. Esto lo hemos de escuchar miles de veces en nuestras vidas y más si nos encontramos en situaciones de desventajas. Pero ¿ Por qué no sacar ventaja de esto y utilizarlo a nuestro favor? - La respuesta es simple: nos resulta más fácil dirigirnos a un frasco de pastillas que encarar nuestros problemas y buscar la solución. También se ve envuelto el término de Capital, es nada más ni nada menos que lo que nos contamina el cerebro, el estómago y todo nuestro sistema brindándole a la sociedad un alivio con sus medicamentos mientras el cuerpo experimenta lo contrario. Entonces no es en pro a la salud humana. Por lo tanto, el discurso del Capital depende de nuestros “padecimientos” para generar ingresos y poder lucrarse. En otras palabras, no es raro ver que busquemos la opinión de un Psiquiatra (para que nos mediquen de acuerdo a nuestros "padecimientos") y no de un consejero o Psicólogo que puede ayudarte a encontrar la raíz del problema y la solución a nuestros "padecimientos" , lo cual en la verdad misma es un "trastorno mental".


Bien.Indagando en este término de "Trastorno mental", muchos tomarían este diagnóstico como una ofensa, ya que lo asocian con locura, demencia o transtornos conocidos como esos. Además que a la farmacología no le conviene. Pero debemos ser más abiertos a la realidad. Decimos ser "open mind" para ciertas actividades de la vida cotidiana, como una excusa para salir del patrón de lo "normal". Sin embargo, es interesante que, existiendo tantos avances médicos y tecnológicos que nos permiten conocer más acerca de la mente y lo que se puede lograr, permitamos que la sociedad viva en una cultura que acepte una condición de la mente, un "trastorno mental", como una condición médica a tratarse con drogas que apaciguan el temperamento y disponen de ciertas sustancias para que el individuo entre en un trance o estado mental más relajado, lo cual también muchos de estos medicamentos generan dependencia. Además puede suscitar al suicido, a la violencia, a la pérdida de interés por tus seres queridos y al trabajo. Y es aquí donde nace el dilema: la cantidad de pastillas que tomes de tal o cual medicamento no borra las tristezas, no repara pérdidas. Si los medicamentos son el escape a la realidad, volverás a ella cuando el efecto termine. Asi que ¿Por qué no encarar lo que nos aqueja y buscar una solución, en vez de buscar soluciones en los sitios equivocados y errar una vez más?


La sociedad nos impulsa a creer en estos medicamentos y a pensar en una posible recuperación a través de los mismos. Pero la realidad consiste en que son más los efectos secundarios que los beneficios que te pueden ofrecer. Como podríamos apreciar en ciertos anuncios que exponen los medios de comunicación acerca de estas drogas, las maquillan con super poderes, ya que estas "pueden hacer lo que tú sólo no puedes". Y así, son ellos los que emplean la psicología a su favor para convencer que lo que dicen es la realidad, de que si tomas X medicamento mejorará la "condición".

Si creemos fielmente que estamos mal, en ocasiones esto genera gran impacto en nuestras vidas y se manifiesta en el cuerpo; tanto así que este no funciona adecuadamente y comenzamos a convencernos de nuestro padecimiento. Pero ¿Por qué no convercernos de lo contrario y salir a flote?, ¿Por qué no salimos a ver las experiencias como positivas y de gran enseñanza en lugar de encerrarse y llorar? o ¿Es que se es más justificado si creemos que lo que tenemos es depresión? Tanto es así que cada experiencia que no deseamos y se nos sale de control es una excusa para derramar lágrimas, y por consiguiente, se termina en "depresión". Ya es tiempo de terminar este círculo vicioso que nuestra cultura y la sociedad ha impuesto en nosotros, de dejar de ser esclavos de ciertos mitos, de creencias en fármacos y demás tonterías. Sómos seres racionales e inteligentes, entonces debemos asumir tal rol y no permitir que nuestra mente pueda ganar para mal, sino permitir y adiestrar nuestra mente para una mejor calidad de vida.