martes, 26 de julio de 2011

¿La soledad, motivo de aflicción?

¿ La soledad, es motivo de aflicción? Definitivamente no. En ocasiones solemos recurrir desesperadamente a opciones que no nos llevan a nada. No debemos sentir tristeza. Claro, es inevitable sentirse afligido cuando se está sin compañía. Sin embargo, nuestra mentalidad debe ser distinta cuando enfrentamos estos momentos. En lugar de dar paso en nuestro corazón y en nuestra mente a pensamientos confusos y destructivos debemos cambiar nuestra perspectiva.
¿Cómo? Pues bien, debemos pensar que este momento de "soledad" es una oportunidad única para reflexionar, encontrarnos con nosotros mismos. Darnos cuenta de lo que hay que cambiar en nuestras vidas y qué hay que mejorar. No hay peor enemigo destructivo que tu propia mente. En ocasiones nos suele emboscar con pensamientos de que nadie nos procura, que estamos solos, que estamos haciendo las cosas mal, hasta que no tenemos valor para los demás. Pero no es así, ¡ Tu vida vale mucho más de lo que piensas! Hay tanta gente que te necesita a tu lado, tanto como tú los necesitas a ellos, pero el miedo al rechazo, el tiempo, el ajoro, la idea de que podemos molestar al prójimo con una visita sorpresa, una llamada inesperada, un abrazo que tanto necesita, nos limita a ser felices.

La soledad no es más que un estado físico, y a veces, hasta mental. ¿Cuántas veces te has sentido solo aun estando entre tanta gente? Es normal. Son cambios fisiológicos que nuestro cuerpo nos impone para autoregularse. ¿Sabes qué? Nunca estarás solo, siempre hay alguien dispuesto a escucharte, a hablarte, o simplemente, a disfrutar de tu compañía. Pero es más fácil encerrarnos entre cuatro paredes, o en nuestro propio pensamiento; y esto nos limita a sonreir, a disfrutar de las cosas maravillosas que nos ofrece la vida. No hay nadie, ni mejor, ni peor que tú. Recuerda que la única comparación que debes hacer es contigo mismo. Superarte a ti mismo, sin importar lo que otros hayan logrado, ni lo que otros hayan perdido. Todo se trata de ti.

Además, vivimos en un mundo de competencias, en el que se debe ir al ritmo de la moda, de lo mejor, de las marcas más reconocidas internacionalmente. Pero nuestra existencia exige más que eso. Algo que ni el más afortunado millonario lograría conseguir si vive de las apariencias: la paz interior. Y eso está a tu alcance.

En fin, la soledad es una oportunidad para crecer, para establecer una relación excepcional contigo mismo. Es la puerta que nos lleva a sonreir, a soportar las más rancias dificultades. En nuestro corazón siempre debe existir paz, amor para dar sin importar lo recíproco que sea, y sobretodo, estar conforme contigo. Eres perfecto ante los ojos de tu Creador. El te concedió todo lo que necesitabas, y te alivianó de las cargas que pesaban en tu espalda.

Johannys M. Rivera Otero